TRAVESTIS EN BLANCO Y NEGRO

Por Billy Murcia (artista drag)

Alvaro Echavarria, de Caldas (municipio), 1927
Alvaro Echavarria, de Caldas (municipio), 1927. Fotografiado por Benjamín de la calle.

Si salías a la calle vestido así, corrías el riesgo de ser agredido y encarcelado por la policía. De modo que tenías que aplazar tus irrefrenables ganas de ponerte tacones, vestido, corset, peluca y maquillaje, para momentos más íntimos como un baile de salón junto a otros homosexuales y travestis. Seres que vivían entre el silencio, la discreción y el secreto por miedo a una sociedad dispuesta a crucificarlos si ponían un pie en la plaza pública. Claro, eso te pasaba si eras travesti.

Si eras transformista, todo era más sencillo. Para el gran público eras un actor que tenía el talento de interpretar varios personajes (masculinos y femeninos) en un solo espectáculo. Muy al estilo de un famoso actor italiano de finales del siglo XIX y principios del XX, Leopoldo Fregoli. Un artista que era capaz de interpretar hasta 10 personajes en un solo show, cambiando de manera vertiginosa el vestuario, el maquillaje y la voz. Espectáculos de variedades que se presentaban en teatros y salones que congregaban lo más selecto de la sociedad.

Pero Colombia no fue ajena a todo ello. Entre 1897 y 1916, Bogotá, Cali y Medellín abrieron sus escenarios para transformistas italianos, chilenos y colombianos que deleitaron al público en noches de bohemia, entre ellos el ya citado Fregoli.

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Cartel de uno de los espectáculos del actor transformista Leopoldo Fregoli

De todas formas si un caballero ajeno al espectáculo insistía en usar un elegante vestido y ponerse unos tacones por puro placer personal, podría encontrar cómplices para su pequeña aventura privada. En Medellín muchos encontraron ese cómplice en un fotógrafo oriundo de Yarumal que tenía su estudio en el barrio Guayaquil. Benjamín de la Calle, homosexual en secreto, retrató durante las primeras décadas del siglo XX a todo tipo de personajes que poblaban el centro de la ciudad de Medellin. Desde campesinos y niños muertos hasta políticos y damas de sociedad.

Emilio Sierra, de Bogotá, 1927
Emilio Sierra, de Bogotá, 1927. Fotografiado por Benjamín de la calle.

De su colección solo se llegó a conservar un pequeño número de fotografías, pero entre ellas figuran varias realizadas a travestis entre las décadas de 1910 y 1920. La mayoría de ellos provenientes de municipios antioqueños o de la misma Medellín. Personajes desconocidos ataviados al estilo de las flappers, esas divertidas chicas que bailaban jazz en los cabarets norteamericanos de la época.

Seres humanos que tal vez vivieron una vida de ocultamiento y miedo, personas de las que nunca habríamos sabido su existencia si la curiosidad del lente de este fotógrafo no se hubiera interesado en mostrarnos una instantánea de su verdadera identidad, esa que se ocultaba debajo de las ropas de un elegante caballero en la conservadora Medellín de principios del siglo XX.

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